Titulares

Los aportes de Montessori para los modelos pedagógicos de las instituciones y centros educativos del Proyecto de Construcción Colectiva para la Transformación de la Práctica Educativa

El método Montessori, creado en 1907 por la médica italiana María Montessori, fue inicialmente aplicado en niños con discapacidad cognitiva y ha brindado aportes fundamentales para el desarrollo de nuestra propuesta pedagógica. Basado en los estudios de Édouard Séguin y Jean Marc Gaspard Itard, su enfoque ha permitido comprender cómo aprenden los niños y jóvenes en nuestras escuelas rurales, influyendo directamente en la mejora de los resultados de aprendizaje. Aunque este método se ha desarrollado principalmente en el nivel preescolar, su aplicación se extiende a la educación primaria, secundaria y media.

Uno de los principales aportes del método Montessori radica en la transformación del espacio de aprendizaje. La organización tradicional del aula, con el docente al frente y los estudiantes en filas, ha sido reemplazada por un diseño más flexible y dinámico. En este sentido, los estudiantes interactúan con el ambiente y el espacio de manera más natural, adaptándose a diferentes configuraciones según la actividad pedagógica. Esto no solo favorece la comodidad en el aula, sino que también potencia el aprendizaje a través del contacto con recursos didácticos dispuestos por el docente. Además, los espacios exteriores se convierten en escenarios clave para la conexión con el mundo natural y social.

Otro elemento esencial del método Montessori es la autonomía del estudiante en la selección de lo que desea aprender. En el aula, se deben abordar de manera simultánea diversas áreas del conocimiento, como los aspectos sensoriales, matemáticas, lenguaje, geografía, ciencia, arte y música. Para facilitar este aprendizaje, el diseño del aula puede incorporar diversas configuraciones, como la disposición de las sillas en forma de «L», permitiendo la creación de ambientes diferenciados para la exploración y la observación docente.

Desde esta perspectiva, el método Montessori también fomenta un sentimiento de responsabilidad en los estudiantes hacia su entorno y el cuidado de sí mismos. La autonomía y la libre elección de actividades son esenciales para su proceso de aprendizaje, promoviendo una formación integral y consciente.

Principios rectores de nuestra propuesta pedagógica institucional

Basándonos en los aportes de Montessori, nuestra propuesta pedagógica institucional busca:

  • Promover la socialización y felicidad del estudiante, más allá de la simple transmisión de conocimientos.
  • Preparar al estudiante para la vida, organizando los contenidos en las mallas curriculares de lo simple a lo complejo y de lo real a lo abstracto, en concordancia con los estándares y los DBA.
  • Favorecer la construcción del conocimiento a partir de las propias realidades de los estudiantes, apoyándonos en la Escuela Nueva y metodologías como la observación, la mayéutica y la reconexión con la naturaleza.
  • Fomentar el contacto directo con la naturaleza, promoviendo su cuidado y conservación.
  • Evaluar a los estudiantes de manera integral, según su progreso individual.

Principios pedagógicos basados en Montessori y la Escuela Nueva

Nuestra propuesta pedagógica se fundamenta en los siguientes principios:

  1. El amor al esfuerzo.
  2. El amor al trabajo.
  3. El desarrollo de la atención.
  4. La educación empática.
  5. La importancia de buscar.
  6. La necesidad de confianza.
  7. El sentido de la responsabilidad.
  8. La educación de la voluntad.
  9. La necesidad del amor.
  10. La exigencia y la libertad.
  11. La preparación para la vida.

La preocupación central de esta propuesta, alineada con Montessori, es crear condiciones para que el estudiante le encuentre sentido a su existencia y esté preparado para afrontar situaciones de la vida cotidiana.

Estrategias de implementación en el aula

Para la puesta en práctica de esta metodología, trabajamos en aula con una combinación de estrategias colectivas e individuales. En primer lugar, realizamos ejercicios en gran grupo, promoviendo la interacción entre estudiantes de diferentes grados. Posteriormente, el trabajo se enfoca en mesas de grado, lo que permite un aprendizaje colaborativo entre estudiantes de distintos niveles, así como un abordaje específico para cada etapa del desarrollo.

Con esta estructura, buscamos consolidar una comunidad de aprendizaje en la que los estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino que también desarrollen habilidades para la vida y un profundo sentido de pertenencia y responsabilidad social.

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